Azotadores

Azotadores - Si buscas una forma excitante de cartigar a tu pareja esta es tu sección. Te presentamos una extensa gama de azotadores, látigos y fustas de todos los tamaños y materiales.

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Azotadores, fustas y látigos sexuales

Su mera presencia genera tal excitación que quien los prueba una vez, repite. La tentación de lo prohibido y la curiosa mezcla entre dolor y placer hacen de los azotadores, fustas y látigos sexuales un complemento imprescindible en las prácticas de BDSM.

La popularización de estas disciplinas de dominación con novelas y películas como las de la saga de 50 sombras de Grey han ampliado considerablemente los catálogos de juguetes sexuales pertenecientes a esta categoría, añadiendo accesorios que cada vez cuidan más su diseño y sus prestaciones.

Un poco de perversión...

Una sesión de castigo puede convertirse en el encuentro sexual más erótico y excitante que hayas imaginado. Para ponerla en práctica con estilo y seguridad, te explicamos las características de tres accesorios imprescindibles.

1. Azotadores: son un elegante complemento de BDSM que por su tamaño, peso y fácil manejo resulta muy versátil. Se compone de un mango (generalmente de cuero endurecido) y un cuerpo de varias tiras de cuero (en su versión más atrevida) o de tela (para juegos más inocentes).

En los diseños más lujosos el mango puede presentarse como una pieza de metal tallado, chapado en oro e incluso con incrustaciones de gemas y cristales.

2. Fustas: son más manejables que los azotadores y los látigos al tratarse de accesorios rígidos y de una única vara en cuyo extremo se encuentra la pieza que sirve para azotar. Esta pieza es normalmente un rectángulo de cuero doblado a la mitad que al ejecutar el golpe emite un sonido muy excitante.

En los modelos de fusta más moderados esta pieza está hecha de plástico y en algunos casos recubierta de terciopelo, haciendo que el azote se quede a mitad de camino entre el golpe y la caricia.

Aunque el tamaño estándar ronda los 30 cm de longitud, puedes encontrar azotadores de mano mucho más pequeños formados por una única pieza de cuero a modo de paleta.

3. Látigos: son los accesorios más complicados de utilizar ya que por su longitud requieren de cierta destreza. Pero no es necesario utilizarlos siempre sobre el cuerpo de la persona a la que sometes. También puedes usarlos contra el suelo, como hacen los domadores, y amedrentar a tu presa con su característico sonido.

Los látigos suelen estar fabricados en cuero y tener una longitud de hasta dos metros. El mango es una extensión del cuerpo del juguete, normalmente diseñada en cuero endurecido. Al igual que ocurre con los azotadores, muchas marcas incluyen en esta parte su sello distintivo añadiendo brillantes, cristales u otros materiales que lo hacen más vistoso.

¿Conoces el spanking?

Siempre y cuando las reglas estén claras, no hay nada sucio ni vergonzoso en determinadas prácticas sexuales que se salen de lo convencional. El spanking es uno de estos juegos de dormitorio en los que el erotismo se manifiesta a través de otra vertiente: los azotes. Se trata de una disciplina de dominación en la que uno da las órdenes y el otro obedece a base de azotes, siempre de manera consensuada. Por lo tanto, es una práctica en la que el uso de fustas y látigos es indispensable.