Cuerdas Bondage

Las cuerdas bondage se utilizan para atar e inmovilizar durante los juegos de dominación sexual. El material de calidad de las cuerdas para bondage aseguran tu comodidad y el control sobre la situación.

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¿Qué es una cuerda bondage?

Una cuerda bondage es un tipo de cuerda especial que se utiliza durante las sesiones de dominación/sumisión, más concretamente de bondage.

El bondage es una disciplina, dentro del BDSM, en la que se atan determinadas partes del cuerpo para privar de movimiento a la otra persona y tenerla a tu merced. Está considerado una disciplina erótica, pero también se persigue la estética de las propias ataduras que se forman gracias a las cuerdas bondage. Y es que esta es una disciplina que te permite obtener placer más allá de tus propios límites.

Cuerdas, Pañuelos y telas son diferentes elementos inmovilizadores que te ayudarán a disfrutar del bondage, pero si quieres hacerlo con total seguridad te recomendamos las cuerdas bondage, que están diseñadas específicamente para ello.

¿Qué hacer con una cuerda bondage?

Los juegos de sumisión forman parte del BDSM. Pero lo cierto es que esta vertiente del sexo abarca muchas otras maneras de buscar placer. El BDS es una disciplina integrada por diversas técnicas eróticas, cada una con sus particularidades y con un nivel de dificultad diferente. Son prácticas tan variadas que tanto los expertos como aquellos que se inician en la materia seguro que encuentran un tipo de juego a la altura de sus expectativas.

El BDSM es una forma muy atrevida de practicar sexo y entraña ciertos riesgos si no se planifica bien. Por eso es muy importante que, antes de iniciar el juego, todo lo que vaya a ocurrir durante la sesión haya sido consensuado entre todos los participantes.

Aparte de eso, en ocasiones lo que falla no es la falta de curiosidad o las ganas de experimentar cosas nuevas, sino el desconocimiento en la materia. Por este motivo, y para que nunca te falte la inspiración, hemos resumido aquí algunas de las técnicas más populares del bondage y lo que puedes conseguir con ellas.

Shibari

Es el término que se emplea en Japón para referirse al bondage. En realidad, se trata de una disciplina milenaria en la restricción de los movimientos de otra persona y con un carácter eminentemente erótico, aunque no tiene por qué ser 100 % sexual.

El shibari está considerado más un arte, por lo que tiene mucho de visual. Además, requiere de mucha práctica y destreza para poder completar cada ?obra? con los resultados deseados. Es una disciplina que busca lo hermoso y los estético, por lo que implica adquirir numerosos conocimientos sobre posiciones, tipos de nudo y puntos de presión. Dentro de las prácticas BDSM el shibaria ocuparía el nivel top. Está reservado para auténticos interesados en la materia que tengan el interés y la ilusión de dedicar mucho tiempo a su aprendizaje.

Se considera que a través del Shibari se consigue un vínculo más fuerte entre la persona dominante y la sumisa. Son sesiones que se prolongan durante bastante tiempo, por lo que crean una conexión muy estrecha entre las personas implicadas.

Bondage

Es un concepto más amplio que el del shibari y también más accesible. Abarca todo tipo de técnicas relacionadas con la limitación de la libertad, desde los movimientos hasta la expresión verbal.

El bondage también es un arte, pero no en sentido tan estricto como el shibari. Además, está formado por diferentes disciplinas que lo hacen accesible a un público mucho más amplio.

El elemento clave de los juegos de sometimiento BDSM son las ataduras. Sogas, correas, cadenas, esposas? Todo viene genial para limitar los movimientos de la persona sometida y hacer que acate las órdenes de quien controla la situación.

Pero también el BDSM implica técnicas en las que se combina el uso de arneses, mordazas, máscaras y antifaces, azotadores? En realidad, es un universo en el que tienen cabida infinidad de artículos. Todos ellos se caracterizan por moverse en el límite entre el dolor y el placer.

Autoesclavitud

Es una de las formas más originales de bondage, porque permiten a los interesados desarrollar juegos eróticos de ataduras sin depender de nadie más. Precisamente por este motivo, los juegos de autoesclavitud son bastante exigentes y requieren de algo de práctica. ¡Pero todo es cuestión de empezar!

La autoesclavitud o el autobondage es un conjunto de técnicas avanzadas en las que tendrás que ir probando poco a poco para avanzar. El objetivo es que tú mismo, sin ayuda de nadie, puedas atarte muñecas o tobillos e incluso inmovilizarte en una silla.

Como no tendrás a nadie cerca para ayudarte en caso de que algo salga más, conviene no llevar estas prácticas demasiado lejos y tener el control en todo momento. Tampoco se recomienda el uso de esposas o de nudos muy apretados, ni de máscaras o accesorios para la boca que puedan resultar peligrosos si no consigues retirarlos a tiempo.

Suspensión

Es una de las técnicas más altas del bondage, en sentido literal. Y es que la suspensión lleva las ataduras BDSM un paso más allá para hacer que la persona sumisa se eleve sobre el suelo.

Para la suspensión hacen falta varios elementos. Por otro lado, debes tener muy controlado el tema de las ataduras y conocer los nudos y la tensión que proporciona cada uno de ellos. Es muy posible que necesites emplear accesorios como los hogties o las ataduras en cruz y, por supuesto, tendrás que recurrir a las cuerdas o cadenas más resistentes.

Por otro lado, es probable que necesites un arnés que te brinde una mayor sujeción en diferentes partes del cuerpo. Y por último, necesitarás un accesorio que te facilite la elevación de la otra persona y que puede ser un aparato independiente o un sistema de suspensión con agarre a un punto fijo, por ejemplo, el techo.

Al ser una disciplina en la que hay que estar atentos a tantísimos detalles, está reservada para un tipo de usuarios muy particular y con verdadero interés por llevar sus juegos BDSM a un nivel superior.

Limitar los sentidos

En este último apartado no nos referiremos estrictamente a las cuerdas de sometimiento. Pero es que cualquier añadido a tus juegos bondage que implique la limitación de los sentidos, estará muy en la línea de estas prácticas eróticas. Y es que cuando no ves o no te puedes expresar, cualquier sensación se intensifica y el juego se vuelve mucho más divertido.

Eso es precisamente lo que ocurre con estas técnicas y básicamente hay dos tipos de artículos para ponerlas en práctica: las mordazas y los antifaces. Las primeras sirven para que no puedas hablar, tan solo emitir sonidos ininteligibles para tu compañero de juegos. Son ideales porque, en este tipo de prácticas, ¿a quién le importa lo que diga la parte sometida?

Las segundas son para que no las veas venir. Las caricias o los azotes pueden llegar por el lugar y de la forma más inesperada.

¿Qué tipos de cuerda bondage hay?

Si aún no conoces el universo bondage, lo primero que debes saber es que existen diferencias notables entre cada tipo de cuerda. Aunque la base está en realizar ataduras para dejar inmovilizada a la persona sometida, cada variedad de cuerda te permite alcanzar esta meta con unas particularidades.

Las cuerdas para bondage se fabrican en diferentes materiales. La elección del material influye en el modo de empleo y en los resultados obtenidos, por lo que es conveniente que conozcas este dato y que tengas claras qué es lo que puede esperar con cada tipo de cuerda de bondage.

Cuerdas bondage de cáñamo

Las cuerdas de cáñamo se emplean mucho a la hora de realizar nudos de técnica japonesa, también conocidos como shibari. Las cuerdas de cáñamo son extraordinariamente resistentes, pero además tienen un acabado mucho más atractivo que cualquier otro material.

Una cuerda bondage de cáñamo es sinónimo de elegancia, de naturalidad y también de experiencia. Su precio algo más elevado que el del resto de cuerdas de bondage, hace que este sea un artículo más bien orientado a usuarios con cierta experiencia que quieren disfrutar de una experiencia erótica con un toque de exclusividad.

Tienen un tanto más áspero, por lo que también la persona sumisa tiene que estar acostumbrada a ello si quiere disfrutar de la experiencia. Periódicamente, los pelitos que se van soltado se pueden quemar con mucho cuidado para que la cuerda tenga un acabado más liso.

Cuerdas bondage de algodón

Probablemente es el tipo de cuerda de bondage más extendido y el más versátil. Aparte de ser un material económico y muy resistente, es apto para todos los niveles de experiencia.

Las cuerdas bondage de algodón no son tan resistentes como las de cáñamo, pero a cambio ofrecen mejor tacto y una mayor facilidad para su mantenimiento. Incluso puedes lavarlas en la lavadora.

Tampoco ofrecen tanto control como las cuerdas de cáñamo ya que el algodón tiende a estirarse, por lo que la tensión necesaria para mantener la posición de la persona sometida puede variar mucho de un nudo a otro.

Cuerdas bondage de plástico

El nailon es un material sintético de mucha resistencia que, al igual que el algodón, ofrece un acabado bastante suave y corredizo. Son dos propiedades que vienen especialmente bien para quienes se están iniciando en el arte del bondage.

El mantenimiento de las cuerdas bondage de plástico es el más sencillo: ¡aguanta prácticamente todo! Sin embargo, aunque son muy suaves, una tensión poco controlada puede provocar algo de fricción y rozaduras en la piel. Conviene invertir en un material de calidad para evitar estos inconvenientes.

Cuerdas bondage de yute

Es una alternativa al cáñamo, también muy extendida entre quienes practican el shibari. Destaca principalmente por su buen aspecto. Es una cuerda muy atractiva con la que podrás sacar fotografías espectaculares de tus ataduras.

La desventaja es que también tiene un precio algo más elevado. Es más resistente que el algodón y un poco menos fuerte que el cáñamo, aunque hay cuerdas bondage de yute trenzado que son prácticamente indestructibles.

¿Cómo cuidar las cuerdas bondage?

Es importante que practiques las técnicas de bondage con materiales especialmente diseñados para ello. Esto no solo garantizará la durabilidad de los accesorios que compres sino la seguridad durante su uso.

También es esencial que realices un buen mantenimiento de estos complementos. De ello depende en gran medida los buenos resultados de la sesión, el confort y las garantías de que estás siempre en buenas manos.

Los accesorios de bondage pueden estar en contacto con los fluidos corporales. Después de cada sesión deberás lavarlos e higienizarlos del modo adecuado para evitar que gérmenes y bacterias se instalen en ellos.

Para evitar infecciones, así como el deterioro de estos accesorios, lo mejor es realizar un mantenimiento rutinario. En el caso de las cuerdas, la mayoría se pueden lavar en la lavadora del mismo modo que lavarías la lencería delicada, en una bolsa aparte. Además, de ves en cuando puede aplicar cera especial en las sogas para que sigan manteniendo su suavidad y su flexibilidad.

¿Cómo elegir una cuerda para bondage?

La base del bondage está en la limitación o la privación de movimientos por completo, por lo que debes de elegir elementos seguros a la hora de atar o ser atado, que os garanticen que la experiencia será satisfactoria para todas las partes.

Todas las cuerdas bondage que encontrarás en esta sección están fabricadas en materiales de máxima seguridad y cómodos, que facilitan la sujeción perfecta sin molestias para las muñecas, los tobillos o cualquier otra parte del cuerpo.

Dependiendo de la zona que vaya a ser inmovilizada, deberás elegir una cuerda de más o menos metros para que puedas hacer todos los nudos en los que estás pensando. Mini cuerdas bondage, cuerdas de bondage de seda, cuerdas negras? tanto si eres principiante como una persona avanzada en el arte del bondage, encontrarás la cuerda bondage ideal para ti en esta sección.

Y recuerda que la práctica del bondage debe ser siempre segura, sensata y consensuada, con unos límites claros antes de empezar la sesión. Tú decides hasta dónde quieres llegar.


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