Responsabilidad afectiva | ¿Qué es y cómo practicarla?

Responsabilidad afectiva | ¿Qué es y cómo practicarla?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga y sexóloga Rosa Navarro el 25 de octubre de 2022.

Si te ves involucradx una y otra vez en relaciones que te generan malestar, en las que la otra persona va y viene sin dar explicaciones, o simplemente te presta una atención desproporcionada en los inicios, pero cuando tenéis sexo desaparece por completo; puede ser que estés sufriendo una falta de responsabilidad afectiva en tus vínculos.

¿QUÉ ES LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA?

A pesar de que parezca una idea relativamente nueva y con pocos años de existencia, la responsabilidad afectiva tiene su origen en los años 80, y está muy ligada a las relaciones abiertas y al concepto de poliamor. Desde los estilos de vida sexualmente abiertos surgió el término de responsabilidad afectiva para referirse a un modo de vincularse sentimental y sexualmente de forma responsable y ética.

La responsabilidad afectiva consiste en hacernos responsables de nuestras acciones y las reacciones emocionales que generan tanto en nosotros como en las personas con las que nos vinculamos. Es decir, es practicar relaciones sanas, en las que impere el cuidado, la comunicación y el respeto para así proporcionar bienestar a todas las partes implicadas.

Todxs nos merecemos relaciones sanas, basadas en la reciprocidad y cuidados.

Pero no todo se reduce a preocuparnos del otro. La responsabilidad afectiva también pasa por el proceso de aprender a valorarse y conseguir poner límites y desvincularse de esas personas que no encajan con nosotrxs o no son capaces de proporcionarnos relaciones sanas.

Aunque se presente muy ligada a las relaciones sexoafectivas, la responsabilidad emocional va más allá de las relaciones románticas o de carácter sexual. Se entiende como un concepto que incluye todo tipo de relaciones, ya sean de amistad, familia o de pareja.

Responsabilidad afectiva, qué es

Qué es la responsabilidad afectiva.

¿QUÉ NO ES LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA?

Para no generar confusiones, quizás hay que aclarar que la responsabilidad afectiva no consiste en la obtención de todo lo que queremos y deseamos. Se trata más bien de un ejercicio de expresión afectiva en el que llegar a un acuerdo, cuidando siempre al máximo que ninguna de las partes sufra de forma innecesaria.

Cuando practicamos la responsabilidad afectiva, no estamos buscando satisfacer todas las necesidades de la otra persona. Pueden existir demandas o peticiones que simplemente no van a poder ser satisfechas porque su materialización no es realista o choca con tus propias necesidades.

Por eso es importante resaltar que la responsabilidad afectiva no consiste en crear una especie de burbuja a nuestro alrededor con la cualidad de conseguir que nadie nos haga daño nunca, no sentirnos nunca mal o que se termine haciendo todo lo que queramos. Realmente se trata de contar con herramientas que usemos para establecer relaciones que tiendan a una mayor igualdad entre todas las partes, sin obviar que en cualquier relación de pareja o amistad siempre existe una asincronía.

Tampoco sería responsabilidad afectiva el categorizar las relaciones merecedoras de responsabilidad afectiva en función de su duración y el grado de intimidad. Esto implica que no importa el tiempo que lleves en esa relación, se trate de unas semanas o meses, o lo cercano que haya sido el contacto (hayáis compartido conversaciones y mensajes virtuales o hayáis convivido). Detrás de cada interacción hay una persona que se merece recibir amor, empatía y respuestas.

Si aún con todo lo anterior sigues teniendo dudas sobre si has practicado o has sufrido la falta de responsabilidad afectiva, algunas actitudes o fenómenos te pueden ayudar a descubrirlo. Aprender a detectarlo y ponerle nombre a lo que te está pasando puede resultar muy liberador y servirte para identificarlo a tiempo.

Te dejamos algunos ejemplos de algunas prácticas que suelen darse habitualmente y que por norma suelen generar mucho malestar e incertidumbre en la persona que las sufre:

  • Ghosting: desaparecer y cortar el contacto sin explicaciones.

  • Orbiting: al igual que el ghosting, implica cortar el contacto, pero la persona continúa revisando y dejando su huella en tus redes sociales.

  • Breadcrumbing: dar amor y atención en pequeñas dosis e intervalos intermitentes generando la ilusión de una futura relación.

  • Benching: dejar a alguien en el banquillo, te mantienen ahí por si su plan actual falla.

  • Hoovering: reaparecer en la vida de una expareja, con la intención de cubrir solo las necesidades individuales.

Responsabilidad afectiva, qué no es

Qué no es la responsabilidad afectiva.

¿CÓMO TENER RESPONSABILIDAD AFECTIVA?

Tus modelos relacionales están influidos por muchos factores, pero hay tres principales que explican cómo te relacionas con los demás: el tipo de apego desarrollado durante tu infancia, los mandatos familiares invisibles y los mandatos sociales.Tus modelos relacionales están influidos por muchos factores, pero hay tres principales que explican cómo te relacionas con los demás: el tipo de apego desarrollado durante tu infancia, los mandatos familiares invisibles y los mandatos sociales.

Da un poco de vértigo ver que lo que sustenta nuestra forma de vincularnos es algo en lo que apenas reparamos, ¿verdad? Pero no te preocupes, existen muchas acciones y actitudes que pueden ayudarte a manejar tus comportamientos. Y todas ellas se pueden aprender, entrenar e integrar en tus relaciones sexoafectivas, ya sean de amistad, pareja o familia.

Un primer paso es analizar y cuestionar nuestras anteriores relaciones afectivas. No solo cómo nos hemos comportado, sino también cómo nos han dicho que debíamos ser. Nuestros modelos relacionales. En este punto podemos empezar a reescribir una nueva forma de entender el amor, la intimidad y el sexo.

No tires la toalla si en los primeros intentos te cuesta incorporar nuevas formas de relacionarte y poner en práctica la responsabilidad afectiva. Aprender nuevas dinámicas y modos de afrontar las relaciones lleva un tiempo y requiere de algo de esfuerzo.

La responsabilidad afectiva tiene como base la empatía y el respeto, y en sus pilares hay una serie de acciones que puedes poner en marcha para llevarla a la práctica.

Imagina que las relaciones son un plato que cocinas: Cuentas con una despensa llena de alimentos e ingredientes. Para cocinar y elaborar relaciones afectivamente responsables hay ciertos ingredientes que sí o sí tienes que utilizar para elaborar ese plato.

Te dejamos algunos ingredientes indispensables que no pueden faltar en tu despensa de las relaciones sanas:

  • Comunicar de forma clara y honesta: usar un estilo de comunicación asertiva en el que poder hablar con claridad y escuchar al otro realmente. Comunicar las emociones que estás sintiendo e interesarte genuinamente por lo que siente la otra persona.

  • Trazar límites: establecer límites claros, fuertes y conscientes. Esto no quiere decir que nuestras opiniones y necesidades sean inamovibles. Existirán límites que puedan ser flexibles, y otros que serán innegociables. Deben ser realistas y razonables.

  • Validar los sentimientos: aceptar los sentimientos propios y del otro, sin minimizarlos ni restarles valor. Dejar que ambos podáis expresar cómo os sentís de forma equilibrada, los sentimientos de ambos son igual de importantes.

  • Asumir las consecuencias de nuestros actos: ser conscientes de que nuestras palabras y acciones tienen consecuencias en la otra persona. Un buen ejercicio es hacerse preguntas como: ¿Alguna persona está siendo dañada? ¿Hay alguna manera de evitar ese daño?

  • Entender que existen los conflictos: comprender que en una pareja existen desencuentros y que estos se deben asumir y resolver desde la calma, sin rehuirlos, usando formas de comunicación que no generen malentendidos.

Mejora la responsabilidad afectiva

Cómo mejorar la responsabilidad afectiva.

LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA EN PAREJA

Quizás se ha puesto mayor énfasis en la responsabilidad afectiva en la pareja porque en los últimos tiempos han surgido nuevas formas de buscar y encontrar pareja y esto ha traído un cambio en la forma de vincularnos.

Las opciones y las oportunidades de conocer a posibles candidatxs a ocupar nuestro corazón (o cama) se han multiplicado exponencialmente. Este ritmo vertiginoso al que entran y salen de nuestras vidas diferentes personas es el perfecto caldo de cultivo para fomentar la idea de relaciones efímeras en las que se rehúye la intimidad y se ha naturalizado la falta de cuidados.

Una relación de pareja tiene sentido si aporta y contribuye al crecimiento y bienestar de cada uno de sus miembros. Por eso, si sientes que estás inmerso en una relación que no te está haciendo sentir bien, puedes comunicárselo y tratar de buscar soluciones.

Puede ser que esa persona ni si quiera sea consciente de cómo os habéis estado relacionando, pero recuerda que no podemos cambiar a los demás, solo ella podrá tomar la decisión. Si aun así ese vínculo con esa persona te sigue haciendo daño, puede ser el momento de ponerle fin.

Te dejamos algunas reglas que te pueden ayudar a elegir cómo quieres crear y vivir tus relaciones de pareja:

  • Conócete a ti mismx: explórate y encuentra aquellos aspectos a mejorar.

  • Concibe las relaciones como algo en continua evolución y cambio.

  • Aprende a respetar la libertad y los límites.

  • Expresa de forma asertiva tus sentimientos y deseos.

  • Hazte responsable de tus propios sentimientos.

  • Decide cuáles son tus necesidades e intenta cubrirlas.

Responsabilidad afectiva en pareja

Responsabilidad afectiva en pareja.

Recuerda que las relaciones sexoafectivas tienen como objetivo el beneficio y bienestar de todas las personas involucradas. La responsabilidad afectiva debería estar en la base de cualquier relación humana. Si no ves claro estar recibiendo el amor, cuidados y cariño que te mereces puede ser que estés viviendo una relación que has de revisar. Analiza si el cambio es factible y entonces decide si aun así vale la pena el esfuerzo. Todxs nos merecemos relaciones sanas, basadas en la reciprocidad y cuidados.

BIBLIOGRAFÍA

  • Martinez, M. Que sea amor del bueno. Barcelona: Zenith. (2022)
  • Esclapez, M. Me quiero, te quiero. Barcelona: Bruguera. (2022)
  • Easton, D. y Hardy, J. Ética promiscua. Editorial Melusina. (2013)
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Rosa Navarro Sánchez
Rosa Navarro Sánchez

Psicóloga y Sexóloga colegiada CV16938. Licenciada en Psicología por la universidad Miguel Hernández de Elche y Máster en Salud Sexual y Sexología Clínica en la UNED. He realizado cursos de Sex Coaching y Terapias Sexuales por la UMH y especialización en Sexualidad positiva. Ver más.

Consultas y dudas sobre Responsabilidad afectiva | ¿Qué es y cómo practicarla?

  • Por Inma el 30/10/22

    Hola Rosa. Tengo la duda de si existe una prueba irrefutable que nos permita saber si estamos teniendo responsabilidad afectiva con otras personas.

    Respondido por Rosa Navarro el 30/10/22 Hola Inma, no existe una prueba básica como tal, pero sí puedes analizar la reacción que tienen tus actos sobre otras personas. Es muy importante hacer una correcta gestión de expectativas en todo momento,

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