Sexualidad en la adolescencia

Sexualidad en la adolescencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la ginecóloga Miriam Al-Adib el 12 de diciembre de 2023.

A lo largo de la historia, adultos y adolescentes parecen hablar diferentes idiomas, como si no se entendieran lo suficiente. «Parece que no nos entendéis», «es que antes no éramos así»... Con pensamientos como estos se pone de manifiesto el choque entre las generaciones, y es que hemos olvidado los adolescentes que fuimos y, a los adolescentes de hoy, también se les olvidará todo cuando sean adultos y tengan que enfrentarse con la siguiente generación.

En esta etapa, los adolescentes necesitan más que nunca a sus progenitores: necesitan sentirse amados, saber que pueden confiar en los adultos que están a su lado, pero también necesitan su propio espacio. Por eso la educación durante esta etapa es tan importante: estar presentes dando espacio, sin llegar a atosigar, y pendientes de sus problemas y sus inquietudes en el día a día.

¿QUÉ ES SEXO, SEXUALIDAD Y SALUD SEXUAL?

Según la RAE (la Real Academia Española), la palabra SEXO tiene varias acepciones:

1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.

2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo.

3. m. Órganos sexuales.

4. m. Actividad sexual.

En cambio, cuando hablamos de SEXUALIDAD, la palabra abarca muchísimo más que los genitales. No se queda únicamente en la parte biológica u orgánica, sino que es un concepto mucho más amplio que tiene en cuenta los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales que derivan de ser seres sexuales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la sexualidad como:

Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

Esto quiere decir que la sexualidad estará presente siempre a lo largo de nuestras vidas, desde que nacemos hasta que morimos. Y no se limita únicamente a las prácticas sexuales, sino que se desarrolla y se expresa de maneras distintas dependiendo del entorno sociocultural, las vivencias pasadas, la edad...

La sexualidad estará presente en todas las etapas de la vida

La sexualidad estará presente en todas las etapas de la vida.

Y ¿qué es la SALUD SEXUAL? De nuevo, según la OMS, hablamos de salud sexual cuando hablamos de “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, la cual no es la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. La salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud.»

¿QUÉ ES Y QUÉ NO ES EDUCACIÓN SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA?

EDUCACIÓN SEXUAL NO ES animar a los jóvenes a tener más sexo, o fomentar la promiscuidad o aquellas prácticas sexuales que aún no son acordes a su madurez. Es más, se ha demostrado que cuando los jóvenes reciben educación sexual integral en las aulas, la edad de inicio de las primeras relaciones sexuales se retrasa, toman decisiones más responsables y disminuyen sus conductas de riesgo.

La educación sexual no debe limitarse a enseñar cómo protegerse de las ITS y los embarazos, ni reducirse a una enseñanza exclusivamente biológica (más allá de la clase de biología), sino que la educación sexual va mucho más allá.

EDUCACIÓN SEXUAL ES aquella que transmite seguridad y garantiza que se van a proteger los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas. Una educación sexual de calidad no se centra solo en los aspectos negativos del sexo, sino que también aborda la parte positiva: los vínculos, los cuidados, el placer, el respeto por el propio cuerpo y el de los demás, el amor, la diversidad...

La educación sexual aborda y acaba con todos los falsos mitos y tabúes que nos desconectan de nuestros cuerpos, evitando las situaciones de vulnerabilidad tanto física como mental.

ITS

Educación sexual es mucho más que protegerse de las ITS.

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA?

Aunque parezca que los jóvenes hoy en día están mejor informados que nunca, y que pueden acceder a cualquier información con un solo clic, la realidad es que no es fácil distinguir entre una buena información y una información mala. En internet hay de todo, y no toda la información a la que tendrán acceso es correcta.

Las redes sociales, el cine, las canciones que escuchan, las películas y series que ven... no hacen más que fomentar el mito del amor romántico, y la cultura del porno en la que se cosifica a las mujeres. Solo con una educación sexual de calidad se puede acabar con esos falsos mitos y tabúes.

Pero, además, para ser libres y poder decidir libremente es necesario que contemos con la información correcta, y así saber qué queremos realmente y cómo relacionarnos de forma saludable con nuestros propios cuerpos y con el cuerpo de otras personas. Solo así podremos detectar si nos encontramos ante una situación de coacción o de abuso a la primera señal. Una educación sexual integral y de calidad evitaría que una persona permanezca en una relación de acoso o maltrato, ya que detectaría que no es el tipo de relación que quiere siendo totalmente consciente de lo que ocurre y sin tener que avergonzarse o sentirse culpable.

Educación sexual

La importancia de la educación sexual.

HIPERSEXUALIZACIÓN Y LIBERTAD SEXUAL

A menudo la gente piensa que en la actualidad existe más libertad sexual porque cualquiera se puede acostar con cualquiera, sin problema. Pero ¡ojo! porque la hipersexualización no es igual a libertad, sino que puede ser incluso una forma de represión.

Algunas consecuencias de la hipersexualización:

  • 1️. Banalización del sexo: se vive el sexo como algo superficial, sin un mínimo de conexión. La intimidad está completamente banalizada, como si se tratara de un mero ejercicio gimnástico.

  • 2. Separación sexo-afectos: como si la parte emocional y afectiva no tuviera nada que ver con la sexualidad. El sexo se reduce a solo genitalidad.

  • 3️. Cosificación de los cuerpos: nos convertimos en cosas, objetos de placer (y no sujetos merecedores de placer). Los estereotipos y la pornografía pueden hacer mucho daño.

  • 4️. Instrumentalizar las relaciones: ocurre cuando las relaciones sexoafectivas no son un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir otro fin. Por ejemplo: me hago pareja de esta persona porque tiene fama y dinero (no por la persona). Otro ejemplo sería mantener relaciones solo por pasar el rato causando daño a la otra persona, sin tener ninguna responsabilidad afectiva.

CÓMO CONSEGUIR RELACIONES SEXOAFECTIVAS SANAS

¿Cuándo podemos hablar de relaciones sexoafectivas sanas? Ya sea durante la adolescencia o en cualquier etapa de la edad adulta, se puede hablar de relaciones sanas cuando se cumplen las tres “erres”:

  • Respeto, Responsabilidad y Reciprocidad.

    Pero estos tres pilares deben funcionar en ambas direcciones: tiene que haber reciprocidad tanto por un lado, como hacia uno/a mismo/a y hacia la otra persona. Cuando hablamos de respeto hacia uno/a mismo/a hablamos de respetar tu propio cuerpo, tus preferencias sexuales, etc.

    Cuando estás con alguien tienes que pensar racionalmente qué es lo que quieres y qué no quieres, para que todo lo que hagas esté en coherencia contigo sin dejarte llevar por la atracción irracional que suele haber al comienzo de una relación. No puedes dejar pasar ciertas líneas rojas cuando te relacionas con otra persona.

    Cuando hablamos de responsabilidad, hablamos de no hacer daño a las terceras personas, ya sea a nivel psicoafectivo o en el hecho de no transmitir ninguna enfermedad de transmisión sexual de forma totalmente irreflexiva, porque no has querido usar el preservativo. Y también hay que hablar de la responsabilidad afectiva, es decir, de no dañar de forma emocional a esa persona.

    Y finalizando por donde he comenzado, la reciprocidad tiene que ser en ambos sentidos y trabajar con lo anteriormente expuesto. Cuando esto se da, la pareja fluye libre de exigencias, miedos o culpas. Pero hay casos en los que la persona no puede entrar en esa reciprocidad sexoafectiva porque separan el sexo de los afectos. Esto ocurre especialmente en personas que son ansiosas, evitativas o una mezcla de ambos tipos de apego.

El sexo, cuando no es responsable ni respetuoso, puede dar placer en el momento, sí, pero una vez pasa el placer, lo que queda es un vacío.

Relaciones sexoafectivas

Conseguir relaciones sexoafectivas sanas.

La educación sexual y la salud están estrechamente relacionadas, ya que conocer nuestra sexualidad nos permite disfrutar de una mejor salud, promueve la libertad y la autonomía, y nos ayuda a tomar responsabilidad de nuestros autocuidados. Pero, además, educación sexual es un derecho humano que protege los derechos sexuales y reproductivos, y también implica responsabilidades para no dañar ni ser dañados.

Una educación sexual de calidad es fundamental para garantizar una vida sexual plena y satisfactoria. El acceso y la inclusión de todas las personas en la educación sexual, ya sea en la adolescencia y durante el resto de las etapas vitales, es esencial para garantizar la igualdad de oportunidades y poder disfrutar de la sexualidad no desde el miedo o la vergüenza, sino desde la libertad y el placer.

Educación sexual

Una educación sexual de calidad garantiza una sexualidad plena.

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Miriam Al Adib
Miriam Al Adib

Licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Extremadura, es especialista en el área de Ginecología y Obstetricia en el hospital de Mérida (Badajoz), y es autora de diversos libros sobre divulgación y guías de buenas prácticas. Ver más.

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