Diversidad funcional y sexualidad

Diversidad funcional y sexualidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga y sexóloga Rosa Navarro el 26 de septiembre de 2023.

Aunque tengamos claro que la sexualidad es algo inseparable del ser humano, ¿pasa igual con las personas con diversidad funcional? Todo lo que incluye nuestra sexualidad nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida, pero en el caso de las personas discas el camino suele estar lleno de baches.

¿QUÉ ES LA DIVERSIDAD FUNCIONAL?

La diversidad funcional es una nueva forma de enfocar la discapacidad que cuestiona la forma anterior de entender la autonomía física y la dependencia. Busca evitar conceptos capacitistas, rompiendo con el binomio que durante muchos años ha dividido a capacitados y discapacitados.

Es una condición que agrupa a personas que necesitan apoyos por contar con alguna discapacidad física o sensorial. Se pone el foco en la riqueza de la diversidad, no en las capacidades en sí. No se niega que las discapacidades existan, ni que supongan limitaciones que afectan a la forma de vivir y relacionarse. Lo que se pretende es que se acepte esa diversidad, integrándola y respetándola.

Las personas con diversidad funcional van a necesitar ayudas y adaptaciones en algunas áreas de su vida (incluida la sexual), pero usar esos apoyos no es algo que los deba definir como personas. Al fin y al cabo, todxs tenemos funcionalidades diferentes y por eso somos unicxs.

Diversidad funcional

Diversidad funcional, ¿qué es?

DIVERSIDAD FUNCIONAL Y SEXUALIDAD

Si todxs somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos, todxs, sin excepción, deberíamos tener la posibilidad de alcanzar el máximo bienestar sexual. Pero, las personas con diversidad funcional, sea del tipo que sea, suelen vivir situaciones en las que se les niega la posibilidad de experimentar de forma plena su sexualidad.

Socialmente se ha invisibilizado la sexualidad de las personas discas, haciendo que su placer y expresión sexual no pueda ser completo y satisfactorio. Vincularse sentimentalmente, fantasear sexualmente, expresar deseo; son algunas facetas de la sexualidad que se les niegan. Por desconocimiento y prejuicios, las personas con discapacidad se tienen que enfrentar a realidades que ponen barreras a su vida sexual.

Discapacidad intelectual

Sexualidad y diversidad funcional son compatibles.

Ideas y creencias erróneas sobre la sexualidad de personas con discapacidad

Hay muchos mitos e ideas equivocadas sobre la sexualidad de las personas con diversidad funcional:

  • No tienen necesidades sexuales ni interés por expresar su sexualidad o por el contrario tienen un deseo excesivo e incontrolable.

  • Si tienen relaciones afectivo-sexuales, siempre va a ser desde una orientación heterosexual, sin ningún tipo de diversidad sexual.

  • No son capaces de dar ni recibir placer.

  • Sus cuerpos no son deseables ni tienen derecho a ser erotizados.

  • En una vinculación afectiva no van a poder dar a esa pareja lo que necesita.

  • No son muy atrevidxs sexualmente.

Dificultades a las que se enfrentan las personas con diversidad funcional

Más allá de sus propias limitaciones físicas o psicológicas las personas discas tienen que lidiar con situaciones como:

  • La infantilización o hipersexualización de su sexualidad, haciendo que otrxs actúen tutelándolos o filtrando lo que es recomendable o no para ellxs.

  • La falta de espacios y privacidad para vivir momentos íntimos, tanto en solitario como en compañía.

  • La escasez de referentes de personas con discapacidad que les sirvan como modelos para construir sus propias representaciones sexuales.

Cosas como las anteriores impiden de una forma u otra que puedan desarrollar su vida afectivo-sexual. Además, silenciar la sexualidad de las personas con diversidad funcional no solo es injusto, sino que suele empeorarla.

DERECHOS SEXUALES DE LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL

Las personas con diversidad funcional tienen derecho a conseguir el máximo nivel de bienestar y normalización posible en general, pero también con sus necesidades afectivas y sexuales.

Existen unos derechos sexuales, y las personas con discapacidad no están fuera de ellos. Al igual que el resto de personas, deberían poder elegir y decidir sobre cómo quieren vivir su sexualidad. En definitiva, ser libres para tomar sus propias decisiones y ejercer una sexualidad digna con la que se sientan felices y lo más libres de riesgos y sufrimiento posible.

Habrá personas con diversidad funcional que no tengan interés sexual o a las que sus limitaciones les permitan unas prácticas sexuales concretas; otras que puedan usar apoyos para mejorar su sexualidad. Lo relevante es que sean ellas las que decidan y manifiesten esos intereses y tomen sus propias decisiones.

Aunque lo importante no es lo que se pueda hacer o no, sí que podemos mejorar la calidad de la vida sexual de las personas con alguna discapacidad. ¿Cómo? A continuación, te damos algunos consejos para conseguirlo:

  • Conócete y explórate para así poder expresar mejor tus intereses y gustos propios. Investiga sobre lo que más te gusta.

  • Busca e investiga sobre los apoyos y adaptaciones necesarias. No te quedes con lo que le funciona a otrxs.

  • No bases tu sexualidad en lo que puedes o no hacer, sino en la forma en que disfrutas de cada caricia o práctica.

  • Aprovecha la ventaja de ciertas prácticas como el BDSM que por la limitación sensorial que implican pueden encajar bien con personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista).

  • Potencia otras formas de conseguir placer más allá de la penetración: petting, masturbación, masajes, caricias, besos.

  • Usa la comunicación para acordar estrategias que se adapten a tus necesidades eróticas, tanto en el caso de posibles cuidadores o vinculaciones sexo-afectivas.

  • Habilita el erotismo. Erotiza tus encuentros sexuales complementándolos con juguetes y cosmética erótica.

  • Pide ayuda a profesionales médicos para intervenir en cuestiones fisiológicas como ayudas para la erección, por ejemplo.

Pareja con diversidad funcional

Cuáles son los derechos sexuales.

Te recordamos que no existe una única forma de vivir la sexualidad, y en el caso de las personas con diversidad funcional, las necesidades sexuales varían de una persona a otra, igual que en personas no discas. Lo importante es respetar los derechos y características individuales de todxs.

Cada persona es única y la vivencia de su sexualidad también lo es, hay tantas sexualidades como personas. Las personas con diversidad funcional también pueden vivir una sexualidad positiva, adaptándola a su situación, necesidades y capacidades, como cualquier otra persona. Conocerse, aceptarse y expresar sus sentimientos y deseos es parte del camino para conseguirlo.

Derecho a vivir la sexualidad

¡No existe una única forma de vivir la sexualidad!

BIBLIOGRAFÍA

  • López, F. Sexo y afecto en personas con discapacidad. Madrid: Biblioteca Nueva. 2002.
  • Gil, M.D., Diaz, I.M. y Ballester, R. La salud sexual en personas con diversidad funcional intelectual. Madrid: Paraninfo. 2021.
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Rosa Navarro Sánchez
Rosa Navarro Sánchez

Psicóloga y Sexóloga colegiada CV16938. Licenciada en Psicología por la universidad Miguel Hernández de Elche y Máster en Salud Sexual y Sexología Clínica en la UNED. He realizado cursos de Sex Coaching y Terapias Sexuales por la UMH y especialización en Sexualidad positiva. Ver más.

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