Vergüenza sexual, qué es y cómo solucionarla

Vergüenza sexual, qué es y cómo solucionarla

Este artículo ha sido escrito y validado por la psicóloga y sexóloga Lucía Jiménez el 25 de junio de 2024.

¿QUÉ ES LA VERGÜENZA SEXUAL?

Cuando hablamos de vergüenza sexual, abarcamos todas las situaciones en las que una persona no se ve reflejada en lo que consideraría que debería ser en la sexualidad; no tiene un cuerpo perfecto, no gime de manera sensual, sus gustos se alejan de lo considerado “normal”…

Pero, además, junto con la culpa y el orgullo, la vergüenza es una de las denominadas emociones autoconscientes. La vergüenza sexual aparece cuando la persona está realizando una valoración negativa de sí misma, en relación a otras personas o a determinadas situaciones. Esta autoevaluación puede no producirse de manera consciente, expresándose directamente mediante una emoción desagradable, cuyo pensamiento o creencia de base, esté oculta para la razón. Y estas emociones, tendrán un poderoso control en las decisiones que la persona tome a posteriori.

Qué es la vergüenza sexual

Vergüenza sexual, qué es.

Todas las emociones tienen una función; sin embargo, la vergüenza sexual puede ser muy poco adaptativa cuando la rigidez de los valores internos y las creencias del sujeto desencadenan una falta de validación de quien verdaderamente se es.

¿POR QUÉ SENTIMOS VERGÜENZA EN EL SEXO?

Cuando lo que sentimos, lo que somos o lo que está sucediendo, no se corresponde con la idea que tenemos de cómo debería ser, realizamos una autoevaluación negativa, en la que salimos perdiendo por no poder acercarnos a las expectativas que teníamos. Esta distancia percibida entre el yo real y el yo ideal, es lo que produce un estado de malestar y de emociones desagradables. Pero ¿de dónde surge la vergüenza sexual?

Todo el imaginario existente sobre cómo tiene que ser el sexo favorece la aparición de la vergüenza sexual. Algunas de las ideas más comunes sobre las relaciones sexuales son:

  • Cánones de belleza:

    Se asocia un cuerpo perfecto con un mayor acceso al placer. Lo cierto es que la percepción que tenemos de nuestro cuerpo sí influye en nuestra conexión con el disfrute y el deseo sexual, pero no su forma o peso. Creer que nuestro cuerpo no es bonito, afecta más que si realmente lo es o no. Como nos han enseñado, tener un cuerpo en el que aparecen michelines en casi cualquier postura y ángulo, puede producir mucha vergüenza.

    Además, que el cuerpo produzca fluidos, sonidos y movimientos “poco estéticos” también forma parte de lo esperable en el sexo, aunque el porno nos haya dicho que hay líquidos deseables, como el squirt, y otros no tan bienvenidos, como que se te escape el pis (aunque sean dos cosas realmente parecidas).

  • Genitales perfectos:

    Están de moda las vulvas pequeñas, simétricas y sin pelo. Los penes, grandes y gruesos. Todo lo demás parece ser defectuoso. En una sexualidad tan genitalizada y coitocentrista, la percepción que tenemos de nuestros genitales es importante, y disfrutar de las relaciones sexuales creyendo que nuestros labios del coño son deformes o nuestra polla diminuta, con razón, produce bastante vergüenza y bastante poco disfrute. De nuevo, imágenes que vale la pena cuestionar, ya que la normalidad, no es esa. (Y tampoco correlacionan con el placer que puedan proporcionar ni sentir).

    Por qué ocurre

  • Performance sexual:

    O sea, cómo se supone que tiene que ser una relación sexual. Las posturas que está bien hacer (porque son las que toca como persona con pene o como persona con vulva), el tiempo que se tiene que tardar en eyacular, lo que va antes y lo que va después. La ansiedad de performance, o sea, el nerviosismo derivado de tener que cumplir con unos ciertos pasos, está muy relacionada con la vergüenza sexual que emergería al no “estar a la altura” de las circunstancias. Qué presión.

  • Visión cultural del sexo:

    Muchas personas crecen con la sensación de que el sexo es algo malo. Ya sea porque se han criado en entornos estrictos y no se les ha dado ningún tipo de información, y lo que se oculta, de manera inconsciente se interpreta como negativo, o porque explícitamente, se lo han dicho.

    En esto tiene mucho que ver la tradición religiosa y la moral racionalista en la que se asocian los deseos del cuerpo a aspectos de bajo nivel, de los que más vale liberarse cuanto antes (el movimiento “no fap” bebe mucho de esto), con respecto a la supuesta excelencia del pensamiento. En esto tiene mucho que ver la tradición religiosa y la moral racionalista en la que se asocian los deseos del cuerpo a aspectos de bajo nivel, de los que más vale liberarse cuanto antes (el movimiento “no fap” bebe mucho de esto), con respecto a la supuesta excelencia del pensamiento.

    Hay personas que, por el simple hecho de desear, de masturbarse, o de tener un apetito sexual constante, conviven con una sensación de vergüenza, unida a la culpa, porque de algún modo, se sienten esclavos de sus instintos, y eso “no debería suceder”.

    Por qué nos sentimos así
  • Rol del porno:

    La pornografía muestra un sexo completamente lavado, donde se va directamente a la penetración, solo se destacan los momentos importantes para que el consumidor se corra, y no tiene para nada en cuenta los aspectos que vuelven a una relación sexual algo normal; los momentos aburridos, las negociaciones de lo que se quiere hacer, los cambios porque algo no funciona.

CONSECUENCIAS DE LA VERGÜENZA SEXUAL

Al sentir vergüenza sexual, podemos inhibir nuestros verdaderos deseos y la expresión más espontánea de nuestro placer. Si nos dejamos seducir por la voz de la vergüenza, acabamos etiquetando negativamente lo que es normal, e indirectamente, rechazamos quienes somos.

Lo cual, con mucha probabilidad desembocará en alejarnos cada vez más de lo que nos gusta, terminando por hacer lo que creemos que es lo correcto y disfrutando cada vez menos, lo que puede crear un bucle negativo haciendo que cada vez nos apetezca menos cualquier cosa que tenga que ver con el sexo.

¿CÓMO PERDER LA VERGÜENZA EN EL SEXO?

  • Reconoce la vergüenza

    Ponle nombre. Si has detectado que lo que sientes es vergüenza sexual, puedes analizar en base a quiénes y a qué está apareciendo. ¿Es con mi pareja porque creo que no llego a lo que pienso que se espera de mí? ¿Es en relación a mis amigas y las historias sexuales que cuentan, que yo no he tenido la posibilidad de vivir?

  • Autoconocimiento y aceptación

    Con el tiempo y la experiencia, descubrirás qué te gusta, qué no quieres hacer bajo ningún concepto, cómo es tu cuerpo, cómo responde a las situaciones y qué formas toma. Aceptándote aumentas tu autoestima y ese es el mejor antídoto contra la vergüenza; pues una vez te reafirmes en tu realidad, la vergüenza perderá su poder de convicción.

  • ¿Qué es “normal”?

    Al comparar, siempre se sale perdiendo. ¿Con qué estamos comparando? A veces toca hacer una revisión a todo aquello que damos por normal, y preguntarnos cómo hemos llegado a esas conclusiones. Para ello, lee. Infórmate. Busca fuentes científicas y atrévete a desafiar tus creencias hablando con personas que creas que pueden ver las cosas de manera distinta a la tuya.

  • Habla de ello con personas de confianza

    Cuando compartas tus experiencias con iguales, seguramente descubras que a más que otrx le ha sucedido algo similar. Elige bien con quién vas a mostrarte vulnerable, ya que hacerlo con las personas equivocadas puede reforzar tu sensación. Si no identificas con quién hacerlo, unx terapeuta será tu mejor aliadx.

  • Interactúa con personas abiertas sexualmente

    La práctica hace al maestro. Si eliges personas para tener relaciones sexuales cuya mentalidad sea más abierta que la tuya, podrás observar maneras distintas a la tuya de jugar o de interpretar ciertas situaciones que se den. La forma de aprendizaje más potente para una persona es modelando los comportamientos de otras personas.

  • Buscar grupos de referencia

    Si tu vergüenza proviene de tu orientación, acércate a colectivos similares al tuyo. Si te echa para atrás tu tipo de cuerpo, sigue cuentas body positive en las que se muestren cuerpos reales. Si te avergüenzan tus genitales, te aconsejo The Vulva Gallery. Si son tus gustos o fetiches, grupos o foros de personas que hablen de ello. Esto te ayudará a normalizar lo que, hasta hora, en ti, ha sido algo extraño.

Perder la vergüenza

Perder la vergüenza en el sexo es posible.

BIBLIOGRAFÍA

  • Etxebarria, I. (2003). Las emociones autoconscientes: culpa, vergüenza y orgullo. Motivación y emoción. La adaptación humana, 369-393.
  • Mascolo, MF y Fischer, KW (1995). Transformaciones evolutivas en las valoraciones del orgullo, la vergüenza y la culpa.
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Lucía Jimenez
Lucía Jimenez

Psicóloga y Sexóloga. Graduada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Sexología Clínica y Terapia de Pareja por el Instituto de la Pareja de Murcia. Especializada en divulgación y creación de contenido digital sobre sexualidad, salud sexual y juguetería erótica. Ver más.

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