Este artículo ha sido escrito y validado por la psicóloga y sexóloga Lucía Jiménez el 20 de enero de 2026.
¿QUÉ ES EL FEMDOM O LA DOMINACIÓN FEMENINA?
Si has oído el término “femdom” y te has quedado igual, no te preocupes, porque es fácil. La palabra contiene su propio significado: dominación femenina. ¿Sobre quién? Sobre una parte sumisa, que puede ser de cualquier género, aunque cuando la parte sumisa es de género femenino, se le suele llamar “lezdom”.
Dentro del BDSM (acrónimo de Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo), femdom nos habla principalmente de la relación de poder que existirá entre la dómina, dominatrix, ama... y el esclavo o sumiso, haciendo referencia a los juegos las dinámicas de dominación y sumisión. De esa relación principal, podrán derivar todo tipo de juegos que tengan que ver con el sadismo, masoquismo, bondage y disciplina. O sea, que el femdom nos habla del tipo de vínculo que se establece, no de lo que se hace en él. Cada persona dominante tienes sus propias fantasías, al igual que la persona sumisa, y entre ambas, establecerán las normas de los juegos que van a llevar a cabo, dando lugar a un amplio abanico de prácticas posibles.

¿Qué es el femdom?
Un mito habitual es creer que la dómina es quien elige lo que sucederá en los encuentros con el sumiso. Sin embargo, todo aquello que sucede, forma parte de un acuerdo previo en el que el deseo del sumiso siempre pondrá el límite. De hecho, muchas personas dicen que realmente la persona que “manda” en una relación dominante/sumiso, es el sumiso. Aunque no es del todo así, ya que la dómina también ha de tener en cuenta sus propias fantasías de dominación y saber cuáles son las líneas rojas que no quiere traspasar.
CONSEJOS PARA PRACTICAR FEMDOM
¿Cómo empezar? ¿Me compro un corset de látex y un látigo? Puedes, pero has de saber que lo que define a una dómina es su actitud. Para poder dominar a otra persona, tienes que encarnar la seguridad y ordenar con contundencia, pero sin prepotencia. Difícil, ¿no?
Otro aspecto importante es que te sientas a gusto con este rol, lo cual no tiene nada que ver con que en tu vida diaria seas una persona más dominante o más sumisa. El femdom se practica en un contexto de seguridad creada, que es muy diferente a una situación cotidiana. Además, tiene que ver con aquello que te excita, y aunque tu personalidad pueda ser en general más sumisa, quizás en el BDSM te inspira posicionarte como dominante.
Como dómina, ama o dominatrix, tienes la responsabilidad de llevar al sumiso a los límites mentales y físicos de su placer, mediante una excitación que pocas veces o nunca tiene que ver con aquello que en otros contextos se entendería como placer sexual (aunque sí lo sea).
Si quieres empezar, pero no tienes muy claro por dónde, te aconsejo que elijas uno de los juegos que más llame tu atención y que más te exciten, y te propongas conocer todo lo posible sobre ello. Por ejemplo, si te pone el spank, el placer del azote consensuado, conviértete en una experta sobre el tema. Descubre todos los instrumentos que puedes utilizar para azotar, la diferencia entre unos tejidos y otros y las sensaciones que crean en su impacto con la piel (puedes probar sobre tu propio cuerpo). Empápate de la experiencia de otras personas mediante libros, blogs, foros… El mundo del BDSM es inabarcable, y cuánto más selecciones aquello que quieres experimentar, más seguridad ganarás para transmitir tus órdenes al sumiso con contundencia.

Sigue estos consejos para practicar femdom.
PRÁCTICAS DE DOMINACIÓN FEMENINA
¿Qué se puede hacer en el femdom? Hay muuuuuuchas posibilidades, ya que cada persona tiene sus propios deseos. Si tienes curiosidad sobre cuáles son los juegos que puedes practicar, aquí tienes una lista de las prácticas más habituales. Y no, para ser ama o sumiso no tienes que llevar a cabo cada una de ellas, tan solo aquellas que te produzcan interés y comodidad.
Adoración de pies: el sumiso se arrodilla ante los pies de la dómina, los venera, los lame, los masajea, los limpia… Este juego suele ser practicado por aquellas personas con tendencia fetichista, o sea, que sienten deseo sexual hacia objetos o partes del cuerpo, como en este caso, los pies o los zapatos, siendo los tacones los más típicos.
Spanking o azotes: los azotes pueden aplicarse como forma de castigo, cuando el sumiso no se comporte como la dómina indica, o como forma de humillación. También cuando la dómina es sádica, o sea, disfruta del sufrimiento del sumiso, o el sumiso es masoquista, o sea, disfruta mediante el dolor. Aunque en la práctica real, todas estas cosas pueden estar entremezcladas. Para jugar con los azotes, la dómina debe conocer a la perfección las zonas del cuerpo en las que se puede golpear y en las que no, ya que llevar a cabo esta práctica sin el suficiente conocimiento, puede ser peligroso para el sumiso.
Bisexualidad forzada: la dómina obliga al hombre a tener relaciones con personas de diferente género al de su orientación sexual. Dado que normalmente los sumisos en el femdom suelen ser hombres heterosexuales, la relación sexual la tendría con otro hombre cis. Importante en este punto hacer el friendly reminder de que TODO lo que se haga, es de forma consensuada.
Control del orgasmo o edging: la dómina tiene el control sobre el orgasmo del sumiso. Puede jugar con su estimulación sexual y/genital, acercándolo hasta el punto álgido y prohibiendo que llegue al clímax. O puede prohibirle tener orgasmos durante un tiempo definido. También puede jugar con sus niveles de excitación, haciéndolo parar siempre que esté a punto de tener el orgasmo, para después continuar estimulándolo, llevándolo cada vez a cotas de placer más altas (esto se conoce como edging).
Facesitting: la dómina se sienta en la cara del sumiso. Puede ser una forma de humillación, en la que la dómina impone la estimulación oral en vulva, ano…
Lluvia dorada o pissing: la dómina orina en el sumiso, en el cuerpo en general o en zonas en particular, como pueden ser los genitales o la cara. Esta práctica es muy habitual, y aunque puede darse en personas con fetichismo hacia fluidos como la orina, suele estar más relacionada con humillar al sumiso.
Pisotear o trampling: esta práctica consiste en que el sumiso es pisado o aplastado por la dómina. Es también un juego muy común dentro del femdom. Se juega con el peso del cuerpo para ejercer más o menos presión. El tipo de calzado, si tiene tacón o no, de qué tipo es el tacón, o si es con los pies descalzos, proporciona diferentes sensaciones. La persona que pisotea debe conocer la anatomía, no todas las zonas son pisables ni con la misma fuerza. De nuevo, toda práctica dentro del BDSM y la dominación femenina, deben realizarse con el conocimiento suficiente como para reducir al mínimo el riesgo.
Penetración anal o pegging: muchos hombres cis-hetero desean ser penetrados analmente, pero el estigma social les impide poder realizarlo con sus parejas, y es en el marco de las sesiones de BDSM cuando se sienten más seguros de practicarlo. Algunos incluso desean hacerlo como forma de ser castigados o humillados por la dómina, que con la ayuda de un arnés con dildo, les penetra analmente.
Ataduras o bondage: la restricción del movimiento total o parcial, atando al sumiso con cuerdas, esposas, muñequeras… Las ataduras se pueden realizar como práctica en sí, o como forma de inmovilización para luego practicar estimulación genital, control del orgasmo, spanking o cualquier otro juego que se te ocurra.
Control de castidad: el sumiso es obligado a utilizar un dispositivo de castidad, como una jaula para pene, mediante la cual se le imposibilita el acceso a sus genitales y por tanto, dificulta la erección e impide la masturbación o penetración.
La lista puede continuar hasta el infinito, puesto que hay tantos juegos como deseos y fantasías, y tanto deseos y fantasías como personas en el mundo. Si hay algo que todas estas prácticas tienen en común es que, aunque se disfracen de imposición, son siempre consensuadas y pactadas previamente. Haber consentido previamente no impide que el sumiso decida parar cualquier cosa que sea que está sucediendo en la dominación femenina. Es por ello que siempre se destaca la importancia de la palabra de seguridad, puesto que en todas estas dinámicas, un “no”, “para”, “no quiero”, no suelen significar verdaderamente eso, es parte del juego de roles en el que una ordena y otro acata. De ahí deriva la necesidad de utilizar una palabra completamente descontextualizada, como “mandarina”, “elefante” o “paraguas”. Términos que no puedan en ningún caso confundirse con aquello que esté sucediendo en mitad del juego y que paralizan automáticamente la acción que se esté llevando a cabo, para realizar los cuidados necesarios entre las personas que estén jugando y hablar de qué ha salido mal. Tener que recurrir a la palabra de seguridad puede ser síntoma de que se ha ido demasiado lejos.

Diferentes prácticas en femdom.
JUGUETES PARA UNA SESIÓN FEMDOM
Los juguetes o instrumentos que utilices en tu sesión de femdom van a depender de la práctica que realices, pero hay algunos imprescindibles que puedes tener a mano porque facilitarán casi cualquier situación:
Juguetes para inmovilizar
Cuerdas de bondage: las cuerdas de un grosor mayor (entre 6 y 8 mm) son perfectas para principiantes, pues los nudos no se contraen tanto y son más fáciles de deshacer. Conforme vayas aprendiendo a atar, puedes buscar cuerdas de unos 4 mm de diámetro. La longitud también es importante, cuanto más largas, más probabilidades de que se te enrede si tienes poca experiencia. Para atar manos y piernas, es mejor comenzar por longitudes manejables, como los 3 metros a 5 metros. A la hora de elegir un material, los más habituales son el algodón, fibra sintética y yute (más utilizada en el shibari). Las fibras sintéticas son una buena opción para aprender, y cuando descubras que quieres seguir aprendiendo del arte de hacer nudos, puedes pasarte al algodón.
Esposas: las hay forradas en materiales suaves y cómodos o metálicas. Fíjate en la distancia entre ambas esposas para saber si la persona tendrá más o menos movilidad. Existen esposas para muñecas y para tobillos, y a su vez, puedes atar estas a superficies o estructuras para inmovilizar aún más a la persona.
Mordaza: suelen consistir en una bola de silicona que se introduce en la boca y queda sujeta por dos tiras que se unen detrás de la cabeza. Impiden el habla y someten, generando bastante incomodidad (la cual, vas a usar a tu favor) en la otra persona.
Collar y correa: como las de un perro. Pero de materiales más elegantes y seguros. Los collares suelen ser ajustables, para que no aprieten en exceso, y las correas de metales, que en contacto con la piel, producirán sensaciones frías. ¿Por qué partes del cuerpo puedes pasar suavemente la correa?
Juguetes para azotar
Hay infinidad de instrumentos para ello, y cada uno tiene sus propias características y usos. Los más conocidos son:
Paleta: superficie ancha, plana y con cierta rigidez. El impacto se reparte en toda la zona y suele hacer bastante sonido cuando golpea la piel. Puedes encontrarla de madera o revestida por piel sintética.
Fusta: se caracteriza por ser larga y fina, y la superficie de impacto es pequeña. Consigue mucha precisión en el golpe y una sensación de picazón intensa. Cuánto más larga, más control has de tener. Empieza por una de tamaño intermedio, para sentir comodidad y aprender el movimiento de muñeca adecuado que te permita impactar en la zona de tu elección.
Flogger: se compone de un mango y varias tiras, que en función de su longitud y cantidad, producirá una sensaciones u otras. El impacto que produce es más repartido en la zona, y es ideal para empezar, sobre todo si es corto y tiene múltiples tiras, ya que facilita la maniobra con la muñeca y puedes ir escalando en intensidad.
Látigo: si te sientes como Indiana Jones con los leones, puede que te apetezca usar uno. Pero has de saber que para ello, tienes que tener espacio y muuuucho control. No es el instrumento ideal para iniciarte, ya que requiere de técnica, pero a cambio ofrece contundencia e intensidad.
Lencería BDSM
Si te gusta verte enfundada en cuero durante las sesiones y te ayuda a aumentar tu poder de dominación, hay algunas prendas que te encantarán:
Arneses: tiras de piel que abrazan tu torso y piernas, con anillas metálicas y hebillas ajustables.
Zapatos de tacón: un “must” si vas a practicar trampling. Botas altas, plataformas o tacones imposibles. El modelo y el material depende del estilo que quieras tener como dómina, y si vas a usarlos para pisotear al sumiso, de la intensidad que quieras producir.
Juguetes sexuales
Puedes utilizar algunos vibradores, mangas masturbadoras o succionadores de pene para jugar con el orgasmo de tu sumiso, llevándolo hasta el límite del placer y prohibiéndole terminar.
Arnés con dildo: el pegging suele ser una práctica habitual en el femdom, por lo que necesitarás un arnés y un dildo, y mucho lubricante, ya que el ano no lubrica de forma natural.
Estimuladores anales: tanto vibradores prostáticos como plugs pueden ser tus aliados para comenzar a estimular a tu sumiso, incluso dejar el juguete dentro mientras continuas con tus “travesuras”.
Jaula de castidad: lo que lees. Una bonita jaula metálica para encerrar su pajarito. Impide la erección, y que lo use a menos que tú le des permiso. Y si se empalma… duele.

Complementos femdom.
Como ves, hay una infinidad de complementos y juguetes, ya que cada disciplina del BDSM tiene sus propias herramientas. Si no tienes claro cuáles son los primeros artículos que puedes adquirir como dómina, te recomiendo elegir un kit de BDSM, en el que encontrarás lo básico para tener una buena sesión y dejar a tu sumiso encantado.
¿CÓMO DAR POR TERMINADA UNA SESIÓN DE FEMDOM?
Por cierto, al encuentro entre dominante y sumisx que sucede siguiendo las reglas del BDSM, suele llamársele “sesión”. La sesión no acaba cuando se dan por terminados los juegos, sino cuando se aplica el aftercare. Estos son los cuidados que necesita recibir tanto la parte dominante como la sumisa, después de haber vivido y sentido experiencias tan intensas, tanto a nivel emocional como físico. Hay personas que necesitan tiempo a solas, y que no las toquen, por ejemplo. Esto también se debe hablar antes de la sesión, para que cada persona sepa cómo comportarse. Muchas veces se olvida el aftercare hacia la persona dominante, pero no podemos pasar por alto que ésta realiza castigos, humillaciones… y acciones que incluso pueden ser moralmente reprochables en sociedad. Por lo que la dómina también requiere de un cuidado por parte del sumiso, que puede pasar por simplemente preguntar sobre cómo se ha sentido, hasta recibir un abrazo, o cualquier otro cuidado físico y emocional.
¿CÓMO CONVENZO A MI PAREJA PARA PRACTICAR LA DOMINACIÓN FEMENINA?
En el femdom en pareja podemos encontrar dos posibilidades; que seas la persona socializada como mujer y quieras someter a la persona socializada como hombre, o que seas la persona que se identifica como hombre y quieras ser sometido por tu pareja.
Cada situación, te hará exponerte a una serie de estigmas sociales, pero todo es manejable, no te preocupes.
A) Eres la dómina, y quieres convencer a tu pareja: cabe matizar que aquí hay poco que convencer, es decir, vas a pintarle la mejor escena, pero estos juegos siempre tienen que realizarse desde el deseo activo y entusiasta de lxs dxs. Ahora, ¿conoces las tendencias sumisas de tu pareja? ¿Crees que podría sentirse cómodo en ese rol? ¿Sabes su opinión sobre el BDSM? Lo ideal sería que, a raíz de un libro, una película o una situación que podáis comentar, empieces con una conversación en la que expreses lo que te interesa y la otra persona pueda sentirse libre de expresar sus opiniones. A partir de ahí, puedes empezar a tirar del hilo con preguntas abiertas:
- ¿Qué opinas de este tipo de prácticas?
- ¿Cómo te sentirías haciendo algo parecido?
- Cuéntame alguna fantasía que tengas en la que yo domine y tú te sometas.
- ¿Cómo podríamos recrear alguna de estas situaciones de forma en que te sintieras cómodo?
Se trata de explorar cómo se siente al respecto, ninguna respuesta obliga o condiciona a tener que hacer nada. Si su actitud es positiva y de curiosidad, podéis ir poco a poco escalando, empezando a probar situaciones que sean lo más parecidas a vuestra realidad sexual.

¿Cómo hablar en pareja sobre femdom?
B) Eres el sumiso, y quieres que tu pareja sea tu ama. Cuando la persona socializada como hombre decide someterse, rompe con los roles de género impuestos que dictan que él ha de ser dominante para mantener su masculinidad (sea lo que sea que significa eso). Por lo que la pareja puede recibirlo de forma confusa. Quizás sería conveniente comenzar la conversación por lo que cada unx entiende por masculinidad y feminidad, y si os interesa moveros en esos términos. Después, explora los deseos de la persona socializada como mujer de dominar.
- ¿Cómo te sentirías tomando el rol dominante, siendo quien da las órdenes?
- ¿Qué situación te podrías imaginar en la que tú mandas?
- ¿Cómo te haría sentir verme a mí en una posición más sumisa?
- Cuéntale una fantasía en la que tu pareja esté en el rol dominante y tú en el sumiso.
De este modo, en lugar de proponer situaciones en particular, puedes hacerte una idea de la apertura que pueda tener la otra persona para plantearse este tipo de juegos. Y a partir de la exploración de los roles, pueden surgir o elegirse situaciones más precisas. Además, lo enfocas dando prioridad al rol dominante que tomaría tu pareja, lo cual le puede hacer aún más apetecible la historia.
Como ves, el femdom es complejo, y requiere de un proceso de aprendizaje por ambas partes. Adéntrate sin miedo en él, equivócate y aprende de ello, y sobre todo, disfruta de la experiencia única que puede ser tener el control del placer de otra persona, y la máxima confianza que esto conlleva.
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Pregunta a la sexóloga